Administración y empleo local
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Administración y empleo local

industry-611668_1280La administración local, la mas cercana y permeable al sentir de la población, debe ser promotora,  ahora mas que nunca,  de acciones que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de sus administrados. Debe asumir su papel de garante y promover políticas que generen empleo,  que permitan asegurar un desarrollo sostenible en el espacio, pero también en el tiempo.

En general la dejación de  obligaciones para con respecto el ciudadano, especialmente en todo aquello que tiene que ver con la gestión,  debido a la falta de medios técnicos y personales y al miedo a enfrentarse a nuevos retos y no ser capaz de gestionarlos correctamente, está abriendo un mundo de posibilidades a entidades y organismos externos  que con la promesa de “quitar problemas a la administración” se están aprovechando de sus recursos endógenos  generando un beneficio empresarial, en muchos casos disfrazado de contribución social, que  poco o nada aporta al desarrollo local.

Estas pequeñas aglomeraciones urbanas son propietarias de una enorme riqueza. Los municipios, especialmente los pequeños, deben ser conscientes del potencial que tienen entre sus manos, así como de las obligaciones de gestión que deberán asumir en los próximos años, y las oportunidades de desarrollo que esto les debe suponer. Si en su gestión desperdician recursos, están olvidando su papel de garante del bien común que les  atribuye la legislación.

 Los residuos: Un valor a  tener en cuenta.

Una de estas atribuciones locales que genera mas expectativas, entendida  como promotora  de empleo y desarrollo,  es el sector de los residuos.

Todos los Ayuntamientos tienen obligaciones en esta materia, sin embargo en la actualidad éste sector se sigue viendo mas como un problema que como una  oportunidad de desarrollo. Nuestros  regidores, encargados de velar por el bien común,  han preferido, con gran esfuerzo presupuestario,  quitar de sus agendas un tema delicado que mal gestionado puede terminar con sus aspiraciones de gobierno, abriendo la puerta a empresas externas que han visto en la gestión de este recurso local  un jugoso mercado por explotar.

Desde hace tiempo la gestión municipal externaliza funciones que  son propias de su  ámbito competencial,  apostando por modelos con un coste económico y social directamente proporcional a la pérdida de recursos sufrida.

Las diferentes normas relativas a la gestión de residuos, inspiradas por la corriente europea, hace tiempo que incentivan la adopción de políticas que no desaprovechen recursos, que ahorren materias primas, y que sirvan para proteger el medio ambiente. La situación económica actual obliga a replantearse los actuales modelos de gestión. Las materias primas son cada vez mas caras, los recursos más escasos, y políticas capaces de generar empleo basadas en la reutilización y el reciclaje, se antojan imprescindibles en un modelo económico hace tiempo agotado. Ante este escenario económico, racionalizar y buscar una segunda oportunidad para estos recursos se antoja  una medida de ahorro y responsabilidad ambiental.

Pensemos que estamos hablando de residuos básicamente domiciliarios, (urbanos), cuya competencia de gestión reside en los Ayuntamientos. Siempre con respeto a los mínimos fijados en los Planes autonómicos  y nacionales de residuos, las entidades locales son soberanas para establecer  los modelos de gestión que mas se ajusten a sus intereses.

Lo interesante, desde un punto de vista económico, social, y ambiental, es gestionar este potencial en el mismo lugar en el que se genera, evitando la deslocalización de un mercado que tiene mucho que decir en el desarrollo de la economía local. Con esta medida se ahorra energía y reduce la contaminación, contribuyendo así a la lucha contra  el cambio climático. Además en su gestión se emplea mano de obra local, fijando empleo y evitando el despoblamiento rural. Si además en la operación se generan beneficios tangibles y directos en la población (reducción o eliminación tasa de basuras, impuestos, beneficios sociales, creación de empleo, protección ambiental…), la implicación de ésta será total, y el éxito de las campañas de  reducción, reutilización y reciclaje que desde el Ayuntamiento se propongan estará garantizado.

Las mas altas instituciones europeas no dejan de insistir en la importancia que  el sector ambiental tiene  como nicho de creación de riqueza y empleo. El sector privado hace tiempo que se dio cuenta de esto, ya  es  hora de  que lo haga tambien  la administración local.

Goyo Nieto

 

ECOCIVITA

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