Una cuestión de oferta, demanda y principios comunitarios
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Una cuestión de oferta, demanda y principios comunitarios

environmental-protection-326923_1280Hoy me he despertado con la noticia de que  algunas Comunidades Autónomas están empezando a tener problemas con la gestión del compost que producen. Concretamente en Asturias existe una planta, cofinanciada por el Principado, en la que empiezan a tener problemas de logística pues no son capaces de colocar el producto terminado. Todos sabemos que Asturias tiene un suelo fértil, y los agricultores y ganaderos ya han declarado que  no pueden  asumir esta cantidad de producción, resultando la oferta  muy superior  a la demanda.
Las Directivas europeas fijan límites de vertido de residuo biodegradable en vertedero so pena de sanción económica, y el compostaje se perfila como una posible solución ecológica ya que permite cerrar  el ciclo devolviendo a la tierra lo que una vez salió de ella. El problema es que luego hay que pensar que se hace con todo ese material estabilizado, cómo y donde será empleado, y aquí es donde parece está el meollo de la cuestión.

Desconozco la calidad del producto generado en esta planta, pero al ser lodos una de las fracciones tratadas,  presumiblemente la cantidad de metales pesados presentes en  el compost pueda mermar su calidad y  nichos de mercado. El asunto está de tal forma que los gestores, que  desde hace tiempo regalan producto, para solucionar sus problemas de logística en la planta  han ofrecido un lote de 9000 toneladas mediante subasta, con un precio de salida de 0 euros, a quien se lo pueda llevar y asuma los costes de transporte. Desde sus inicios el precio de venta al público ha sido inferior a los costes de producción, ofreciendo a los Ayuntamientos  precios aun  mas económicos, entonces ¿estamos haciendo las cosas bien?. Económicamente esta planta no se sostiene con la venta del producto, ¿podría hacerlo si cobrara a todos los usuarios por verter en ella?. No podemos olvidarnos del principio comunitario “el que contamina paga”, algo que debe ser asumido por todo el mundo, por los productores pero también  por la propia administración responsable de la gestión del residuo.
El problema resulta ser mas complejo de lo que pudiera parecer. En primer lugar, y si nos fijamos en los mandatos legales que nos vienen impuestos de Europa, no estamos aplicando correctamente la pirámide jerárquica en lo que a gestión de residuos se refiere, supongo que  por cuestiones de economía de mercado que al final son las  que marcan el devenir de las cosas. El compostaje está considerado como una forma de “reciclaje” pero antes que él está la “prevención”,  la reducción  en peso y volumen de la cantidad de residuo producida (al margen de la peligrosidad de sus componentes, etc.). Quizá no estemos enfocando el problema correctamente considerando todo el ciclo de vida del residuo, y una política coherente de producción y consumo sea el primer paso que debiéramos dar. No es admisible, por muchos motivos, la cantidad de comida desperdiciada que termina en el cubo de la basura  y que en el mejor de los casos es gestionada en plantas de compostaje.
Por otro lado en un país como el nuestro, en el que casi el 40% del territorio está afectado por la desertificación, parece increíble que no seamos capaces de gestionar todos estos excedentes y devolver a la tierra lo que le hemos arrancado. Está claro que no es el caso de la verde Asturias, fértil, alejada aparentemente de esta problemática, pero al igual que todas las Comunidades, acuciada por la necesidad de cumplir objetivos comunitarios  de gestión de residuos biodegradables.
Entonces, ¿ se debe exportar a bajo coste esa sobreproducción?, y  el destino ¿serian otras  comunidades con problemas de desertificación?. No parece lógico que para evitar emisiones de GEI se traslade el producto a grandes distancias  salvo que alguien presente un balance positivo en la operación y demuestre que la emisión de CO2 compensa el metano que generaría  el depósito de esos residuos en  vertederos.
¿Y si el modelo, supuestamente planteado para economizar costes, estuviera equivocado?. Es posible que en lugar de ofrecer plantas de tratamiento de gran tamaño y poco especializadas  sea mas conveniente   ir a un modelo mas pequeño, cercano, si queréis incluso mas  manejable y humano. La solución podría pasar por implantar plantas de compostaje en pequeñas localidades, núcleos urbanos, barrios, potenciar el compostaje comunitario,  pero también el domestico, acercar  al ciudadano la problemática de la gestión, pero también su solución, buscando su implicación en políticas de reducción…..Aunque no me convence el sistema planteado sigo considerando al compostaje en todas sus vertientes como un método de valorización  imprescindible y necesario, que no debería consistir solo en cumplir con las exigencias comunitarias, sino que debiera  ser un modelo de gestión  que redujera la producción en origen, que minimizara,  y que permitiera devolver a la tierra nutrientes válidos para su ciclo de producción en un intercambio constante de sostenibilidad bien entendida. El producto debe ser bueno, apto para usos diversos, y debe tener mercado, pues  en un país como el nuestro con las necesidades de suelo que presenta y una cada vez mas incipiente industria agrícola y ganadera ecológica, resulta difícil pensar que existan problemas de distribución.
Para que esto funcione se precisa la implicación de todos los agentes, se hace necesario el apoyo  de la Administración,  no para seguir financiando  megaplantas que asuman residuos de muy diversa procedencia, plantas  que en algunos casos seguirán siendo  necesarias, sino mediante un apoyo que consista  en  la creación de un mercado con garantías sustentado en una regulación clara y precisa, que ofrezca seguridad a los usuarios del producto final, que premie a los buenos productores y castigue, expulsándoles del mercado, a los piratas que vende gato por liebre y desprestigian el sector hundiendo los precios y el mercado, un mercado para los excedentes y una logística de distribución bien planteada con apoyo en programas de compostaje comunitario y domestico que minimicen in situ la cantidad de fracción biodegradable que  en el mejor de los casos termina en plantas de tratamiento.  La mejor solución es  el residuo que  no se produce, pero si éste es inevitable lo adecuado es que se  gestione en el mismo lugar  en el que se origina o muy próximo a el .

A pesar de toda la problemática indicada, y según se desprende de la noticia comentada, el Plan de Residuos prevé inyectar mas inversión en este tipo de  plantas aumentando su capacidad de tratamiento, es decir,  prevé seguir con un modelo que no tiene en cuanta la demanda y que fomenta la desconfianza de los potenciales usuarios por la merma en la calidad del producto final, un modelo que deja de lado la aplicación de otro principio comunitario de gran trascendencia  en lo que a gestión de residuos se refiere, el principio de proximidad.Goyo Nieto

 

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